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Nada es para siempre: aprende a asumir los cambios


En la vida todo es cíclico, cada etapa o proceso tiene una fecha de caducidad. Nada es para siempre. El trabajo, los negocios, las crisis, las relaciones de parejas, las amistades, el lugar donde vives, tu forma de pensar… Todo cambia.

El problema no es el cierre que debemos darle a cada etapa cuando su momento llega, sino las emociones que le otorgamos a ese proceso. Solemos asumir los finales como negativos, aterradores, tristes; cuando no se trata de otra cosa más que el fin de un ciclo para el inicio de otro. Obviamente dejar atrás lo conocido para empezar a forjar vivencias nuevas, trae consigo un tanto de nostalgia y ansiedad.

Supongamos que el día de mañana renuncias a tu trabajo (bien por voluntad propia o por voluntad de la empresa) y te ves de la noche a la mañana sin aquella actividad que hacías a diario -casi de forma automática-, que ocupaba la mayor parte de tu tiempo y que te ofrecía una retribución económica mensual con la que cubrías los gastos más importantes.

¿Qué sientes cuando te imaginas este escenario? Si ya te sucedió, seguro tendrás muchos aportes valiosos que comentar y que te invito a compartir aquí; pero si aún no lo has vivido y solo pensarlo te aterra y produce una enorme ansiedad, debo decirte que es justo ese momento aterrador la oportunidad perfecta para tomar decisiones que en otras circunstancias jamás hubieses considerado.

“¿Oportunidad? ¿Cuál oportunidad? Si perdí mi trabajo y tengo deudas, si tengo una familia que mantener, si era lo único que sabía hacer, si tenía tantos años trabajando ahí, si les entregué mi vida, si con esta edad nadie me va a contratar…” y así sucesivamente podemos seguir enumerando lamentos y quejas de una situación que no está en tus manos cambiar y que llegó a su final; pero lo más importante, que se traduce en excusa para no salir de esa zona de confort de la que te has aferrado tanto tiempo.

Entonces, sí, ¡es una oportunidad! Pues todo indica que la vida te está exigiendo moverte y ¡rápido! Es momento de aceptar lo que sucedió y ponerte en acción con los próximos pasos que debes dar para forjar un nuevo camino.

Si hoy estás en la disyuntiva de poner fin a la etapa laboral que ya te dio todo lo que necesitabas, para dedicarte a construir las bases de tu propia empresa ¡no lo pienses más! Dentro de ti sabes que es justo lo que deseas hacer, lo único que ahora te frena es el miedo a lo desconocido y el poder que le estás concediendo a esa lista de excusas.

Aceptar que la vida da vueltas, a veces de forma estrepitosa, y saber que nada dura para siempre, te permitirá tomar decisiones sin entrar en pánico, te ayudará a ver la oportunidad dentro de la adversidad y crecer como persona, pues los cambios bruscos ponen de manifiesto nuestra fortaleza interna.

La vida es una y nadie sabe cuánto dura la suya. Es un regalo que debes honrar haciendo sólo aquello que te produce felicidad y que puede aportar bienestar y alegría a tu entorno. Miedo debemos sentir a no apreciar el corto y valioso tiempo que tenemos para hacer la diferencia en este mundo.

Nada es para siempre, pero mientras dure te invito a ser feliz dedicándote a lo que te apasiona y hacerlo con excelencia. #AsíEmprendeElo

Déjame tus comentarios y comparte tu experiencia para motivarnos y apoyarnos ¡ Juntas somos más!

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