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Los retos de una emprendedora


Suele crearse una falsa expectativa de lo que significa tener una empresa propia, desde afuera parece que se trata de algo muy sencillo y divertido, cuando en realidad iniciar tu propio negocio requiere de mucho trabajo, compromiso, tiempo y perseverancia, especialmente los primeros años.

Si bien es cierto que lo más difícil es dar el primer paso y vencer el miedo, existen otras consideraciones que debes tener presente al iniciar tu propio camino, para que te ubiques en la realidad sin perder de vista tu objetivo. Ese camino está lleno de obstáculos, por si estás preparada los enfrentarás con la actitud correcta.

Por cada problema, una solución

Iniciar una empresa y mantenerla en operación es una tarea dura, pero posible. Debes estar siempre lista para hacer frente a los diferentes retos que se te presenten en el camino, con la mejor actitud, en busca de soluciones y revisando constantemente tus reacciones ante los tiempos difíciles. Mantener una postura positiva ante las adversidades, te permite detectar los inconvenientes a tiempo y pensar en las posibles salidas favorables.

Con sentirte abatida no lograrás más que quedarte sumida en el problema. Aclara la mente, coloca tus emociones a un lado, piensa, razona y luego imprime pasión y determinación a la resolución del conflicto. Sólo así será un inconveniente pasajero, no duradero.

Del fracaso, una lección

De acuerdo con la Small Business Administration (SBA), 24 de cada 100 compañías cierran en un período de dos años. 27 más cierran a los cuatro años y, después de los seis años, más de 600 fracasan.

Estas cifras no tienen por qué desmotivarte, todo lo contrario, deben convertirse en un aliciente para romper el molde, ser la excepción de la estadística. Cuando decidiste ser emprendedora, rompiste varias reglas tradicionales, saliste de un patrón que desde pequeñas nos inculcan y empezaste este camino de valentía. Entonces debes continuarlo.

El fracaso debe ser visto como experiencia, un aprendizaje duro pero valioso. La protagonista de ese fracaso no siempre debes ser tú o tu empresa, puedes aprender de los errores de los demás, tomar en cuenta la lección, revisarte y aplicar los correctivos a tus fallas.

Si tú sufres un revés, asúmelo con gallardía. No detengas el camino si sabes que puedes continuarlo. Tú sabes que iniciar una empresa no es para corazones débiles, es tarea de valientes. Eres una valiente, continúa.

Tiempo y trabajo duro, no negociables

Ser emprendedora implica dedicar a tu negocio una cuantiosa cantidad de horas en trabajo duro. El tiempo y el compromiso con tu negocio son condiciones no negociables, por una sencilla razón: las cuentas de lo que haces o dejas de hacer te las rindes a ti misma. Nadie te dirá si lo estás haciendo bien o mal, pues tanto el fracaso como el éxito dependerán directamente de ti y del tiempo y esfuerzo que hayas dedicado para obtener esos resultados.

La disciplina y organización serán prácticas efectivas e imprescindibles para emprender. Te recomiendo utilizar un planificador, con el que puedas seleccionar las tareas prioritarias, hacer una lista y asignar las horas que consideras debes dedicar a estas tareas para cumplirlas. Acostúmbrate a planificar tus días, solo así podrás medir tu eficiencia y evitarás dispersarte con otras actividades.

Sin miedo a las finanzas

Elaborar un sólido Plan de Negocios te ayudará a tener estructura y ser realista con tus ventas, costos y fuentes de financiamiento. Evita caer en el error común de poner en segundo plano el aspecto económico de tu nueva empresa, pues si bien una emprendedora debe estar motivada por algo más que el dinero, la realidad que ningún negocio es sostenible si sus bases financieras son débiles.

Sé previsiva y no subestimes tus costos, toma en cuenta que así como existen épocas buenas que te permiten cubrirlos y además obtener ganancias, también puedes enfrentar malas rachas; en ese momento debes estar preparada para poder cubrir el déficit de flujo de caja.

Elabora un lista de a quién o a dónde acudir cuando te veas en una situación económica no deseada: familia, clientes, socios, amigos, bancos, compañías aseguradoras, capitalistas de riesgo, agencias gubernamentales, reservas de recursos propios; en fin, cualquier posibilidad que en un momento determinado te tiendan la mano para salir airosa de cualquier crisis financiera en tu negocio.

Como ves, ser emprendedora significa asumir riesgos, pero sobre todo es estar dispuesta a poner manos a la obra para sacar adelante tu idea. Se trata de tomar decisiones asertivas y no quedarse sumida en los problemas. Los retos están ahí sólo para ser enfrentados con temple y actitud triunfadora. De eso se trata el éxito.

Y tú, ¿cuál otro reto has tenido que enfrentar como emprendedora? Te leo en los comentarios 👇😊

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