👑 Motivación

La creatividad es tu aliada cuando tienes poco presupuesto


Hace unos años fui con mi familia a comer a un restaurantcito ubicado en la orilla de una playa de Venezuela. Orilla donde los pescadores de la zona estacionan sus lanchas y peñeros. Para llegar a este negocio debes transitar en vehículo por un pueblito sumido en el abandono, sus calles de tierra y los desperdicios que la invaden cubren parcialmente lo que en otrora fue un lugar pintoresco.

Sin embargo, en todo el borde de esa playa de pescadores aún hacen vida negocios administrados por habitantes de la zona: posadas, pescaderías, restaurantes… La vista es prometedora para estos locales. Un cielo azul y despejado con sol radiante, gaviotas y pelícanos aguardando para lanzarse en picada a un sereno mar de peces, embarcaciones apostadas en la orilla prestas para partir en la noche en busca de la materia prima.

En la entrada del restaurante un cartel te da la bienvenida en varios idiomas, entre ellos español, inglés y papiamento (idioma de las islas Aruba, Curazaro y Bonaire). Apresurados salen al encuentro de los nuevos clientes un señor mayor y un niño de no más de ocho años. El señor hace señas de guía para estacionar correctamente el vehículo en un pasillo destinado a ello, mientras que el pequeño va recitando rapidito un discurso de bienvenida memorizado con mucha habilidad para su corta edad.

Peñeros en las

playas de Falcón,

Venezuela.

Foto de Sergio J. Padrón

El sitio era un reflejo del pueblo donde está ubicado, un lugar con gran potencial no aprovechado o tristemente subestimado. Eran notorias las buenas intenciones de querer ofrecer un espacio acogedor para sus visitantes, pero la falta de mantenimiento le ganaba terreno a la buena intención. Unas seis mesas grandes roídas por la sal y el sol con menos sillas de las necesarias. Ambiente caribeño, paredes de colores que alguna vez fueron brillantes, olor a mar, vista abierta al infinito del océano y peñeros con nombres curiosos flotando sobre él.

Nos recibieron con entusiasmo y amabilidad. El encargado del sitio (no supe con certeza si era el dueño), nos ofreció de viva voz las opciones del Menú, no había carta para leer. Noto que viste un uniforme con la insignia de otro lugar, estuvo trabajando durante la mañana en ese sitio y no se cambió de ropa para atender el restaurante. Las opciones era una variedad limitada de deliciosos pescados fritos, las guarniciones solo eran dos: tostones y ensalada. La crisis del país se hace presente una vez más. Elegimos y esperamos admirando aquella vista.

Yo, entre tanto, observé cada detalle de aquel espacio e hice una evaluación mental de todo lo que se podía mejorar sustancialmente con un presupuesto limitado, pero con mucha creatividad y bastante voluntad.

Foto referencial de un restaurante de playa

El concepto estaba claro: un “rancho de playa” cuyo atractivo principal era la cercanía al mar 🌊 🐠 La experiencia que quiere tener el cliente en un lugar como éste es disfrutar de un ambiente completamente playero y alegre, que no ostente lujo, sino que conserve sus rasgos rústicos de forma prolija, que en el cuidado de cada detalle en la decoración se note orgullo por su cultura. El cliente quiere admirar el mar desde la comodidad de su mesa, sintiendo el sol pero protegido de él bajo una sombra que le permita ambas cosas; desea comer pescado fresco y ser atendido con el entusiasmo característico del Caribe.

¿Cómo se puede crear esa experiencia con poco presupuesto? Restaurando lo que se tiene y cuidando cada detalle. Es decir, poniéndole cariño a tus activos. Aquí algunas ideas que se me ocurrieron en el momento:

🧰 Lijar y barnizar las mesas y sillas para darle una apariencia renovada.

🖌️ Pintar las paredes con colores representativos de El Caribe. También se puede buscar a alguien la misma comunidad que pinte murales e invitarle a plasmar su arte en las paredes del negocio.

🧹 Pulir los pisos con cera para hacerlos brillar.

🧽 Limpiar a profundidad y mantener esa pulcritud en el día a día.

🕴️ Uniformar al personal, o al menos pedirles que se vistan del mismo color.

🤓 Entrenar al personal para prestar un buen servicio al cliente. Los mesoneros, particularmente, deben conocer a profundidad los productos que venden, tienen que mostrar seguridad al momento de recomendar los platos del día, especialmente si no se dispone de una carta que los comensales puedan leer y tomarse su tiempo para decidir.

🍤 Presentar los platos de forma irresistible, que la comida se vea abundante, suculenta y fresca (hay técnicas para ello) -debo reconocer que el pescado estuvo delicioso-.

🏖️ Si el punto focal del restaurante es la vista, entonces se debe acondicionar de forma creativa ese espacio para que esté presto a recibir a los clientes que desean posar ante las cámaras de sus celulares con el mar de fondo. Ese espacio es la mejor promoción del lugar, pues cuando los clientes compartan sus fotos en las redes sociales, sus contactos van a querer ir a visitar ese lugar que se ve tan maravilloso.

🎶 Que la música alegre no falte. Especialmente en la playa, que es un lugar que te invita a relajarte y disfrutar.

◈ ◈ ◈ ◈

A mi mente vinieron un sinfín de ideas para poner a valer verdaderamente a aquel lugar. Pues si bien es cierto que en Venezuela se vive una crisis espantosa sin precedentes, también es cierto que si estás haciendo tu mejor esfuerzo para mantener abierto tu negocio contra toda probabilidad, debes explotar tu inventiva para mantener la calidad de tus productos, servicios e infraestructura.

Con poco capital a invertir, un toque de creatividad y el mayor de los cariños; puedes hacer brillar tu negocio en medio de la oscuridad que le rodea. Puedes hacer que tus clientes aprecien la belleza que aún queda en Venezuela. Es mucho lo que puedes hacer con poco, si solo tienes la VOLUNTAD de hacerlo.

¿Crees que la creatividad es importante para mantener la calidad de tu negocio cuando cuentas con un presupuesto limitado? ¡Te leo en los comentarios! 😊👇

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